lunes, 8 de diciembre de 2008

La astronomía en el imperio incaico

El imperio de los incas se ha dicho mucho a través del tiempo. De su antigua cultura quedan los restos y ruinas de sus ciudades, santuarios y fortalezas, que por su compleja y monumental arquitectura asombran a quienes los visitan.

Algunos de sus mayores conocimientos estuvieron abocados a la agricultura, la que desarrollaron de gran manera estableciendo un complejo y completo sistema de producción y abastecimiento. Otro de los campos en los que obtuvieron grandes conocimientos estuvieron relacionados con la astronomía y su observación mediante varios siglos les permitió entre otras cosas la elaboración de dos calendarios: uno lunar que indicaba las fechas de celebración de índole religiosa y otro solar que ayudaba en las labores agrícolas.

A pesar de las barbaridades y atrocidades que cometieron los conquistadores al invadir el imperio, tales como la destrucción de multitud de templos y santuarios, quedan en pie aún algunos vestigios y pruebas concretas de que en el antiguo imperio la astronomía ocupó un lugar destacado. Documentos escritos también confirman esto. El cronista nativo Guaman Poma de Ayala en sus crónicas ilustradas, muestra la figura del astrólogo inca llamado “yanca”. Este yanca era un funcionario estatal destinado a la observación de los movimientos del sol y de la luna, y que además era considerado una persona de gran poder espiritual. Documentos de los mismo colonizadores españoles cuentan de la existencia del Templo de Sol, construido con fines religiosos y de medición astronómica.

ndario inca constaba de 365, de 12 meses con 30 días cada uno, muy parecido al que usamos actualmente. Uno de los métodos que empleaban para sus mediciones y observaciones, era construir torres ubicadas al este del Cuzco.

Con respecto a las estrellas y los cuerpos celestes, los incas conocían del movimiento de los planetas y también identificaron varias de las constelaciones que se pueden ver desde el hemisferio sur, tales como la Cruz del Sur y Centauro. Para ellos, la Vía Láctea era “Mayu”, un río que fluía en el cielo y que en el borde del mundo descendía para unirse al río Urubamba, el que atraviesa el imperio.

Fuente: http://mundoastronomia.portalmundos.com/la-astronomia-en-el-imperio-incaico/

------------------------------------------------------------------------------------

vetea.com: Directorio especializado en las comunidades autonomicas de españa

Buscas pareja consigue tu perfil aqui.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Nebulosas generadoras de estrellas (NGC 3603 y NGC 3576)

Estas dos regiones de formación de estrellas aparecen en el cielo una junto a otra, si bien ello se debe a que se hallan en la misma alineación visual. NGC 3603, a la izquierda, está a unos 20.000 años luz, mientras que los bucles más flamígeros de NGC 3576, a la derecha, se hallan a sólo un tercio de esta distancia. Su luz rojiza es resultado de la ionización del hidrógeno por la luz ultravioleta procedente de las estrellas jóvenes calientes que hay en su interior.

NGC 3603, más distante, es de color rojo ladrillo debido a que gran parte de su luz azul es absorbida por partículas de polvo situadas en nuestra alineación visual. La nebulosa más cercana es rosada debido a que la luz que llega hasta nosotros conserva gran parte de su componente azul.


------------------------------------------------------------
vetea.com: Directorio especializado en las comunidades autonomicas de españa

Buscas pareja consigue tu perfil aqui.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Astroturismo en Chile

Chile sabe aprovechar su estrecha y larga franja de territorio al máximo. Al sur del país mapocho el clima frío de la Patagonia crea el ambiente ideal para los deportes de invierno y también la exploración de sus parques naturales, convirtiéndose en uno de los lugares más importantes para el turismo de aventura de clima frío.



Por otra parte, sus excelentes vinos le han permitido desarrollar el enoturismo en muchas de sus regiones vitivinícolas. Sin embargo, no se han quedado allí y aprovechando las condiciones climáticas de su cielo se han propuesto ser el principal destino del hemisferio sur para el turismo astronómico.

La región chilena perfecta para la observación astronómica es el norte chico, que se caracteriza por sus cielos claros, de azul profundo y sin contaminación lumínica que estropee los intentos por ver los cuerpos celestes a través del telescopio. En la IV Región de Coquimbo se dan 345 noches con perfectos cielos despejados, siendo esta zona una de las preferidas por los astrónomos, estudiantes y aficionados.

En esta región también se pueden hallar grandes observatorios astronómicos como El Tololo, La Silla y Las Campanas. Los objetos celestes más fácilmente observables son la Cruz del Sur, Alfa y Beta de Centauro, El Saco de Carbón y la Nube de Magallanes. Se recomienda llevar los equipos necesarios, tales como binoculares, telescopio y mapas celestes.

La ruta astronómica en Chile se puede iniciar en La Serena, Coquimbo, con un pequeño paseo por la hermosa ciudad de La Serena, incluyendo la Plaza de Armas, el Museo Arqueológico, entre otros. Luego se emprende camino hacia el Valle del Elqui para después llegar al Observatorio de Mamalluca. Con la ayuda de expertos usted podrá disfrutar de una vista inmejorable e impresionante mediante el telescopio de 12 centímetros de diámetro del observatorio. Aún más allá, cerca del pueblo minero de Andacollo encontramos el Observatorio de Collowara. En este lugar los guías hace una introducción de lo que se verá posteriormente con la ayuda de un sistema multimedia que muestra los principales astros, visto desde aquella región.

De regreso y a su paso por el Valle del Elqui, puede optar por quedarse algunas noches en el Hotel Elqui Domos, que tiene como particularidad que los alojamientos o habitaciones son domos de madera de dos niveles. Cada uno de estos domos cuenta con un excelente telescopio que le ayuda a observar las estrellas desde la comodidad de su cama. Si lo desde, puede desmontar el techo y dormir con la luz de las estrellas. En este hotel todo gira en torno a la astronomía. Sin lugar a dudas, un lugar hecho para fanáticos.

Fuente: http://viajesudamerica.com/astroturismo-en-chile/

--------------------------------------------------------------------------

vetea.com: Directorio especializado en las comunidades autonomicas de españa

Buscas pareja consigue tu perfil aqui.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Galileo Galilei


(Pisa, actual Italia, 1564-Arcetri, id., 1642) Físico y astrónomo italiano. Fue el primogénito del florentino Vincenzo Galilei, músico por vocación aunque obligado a dedicarse al comercio para sobrevivir. En 1574 la familia se trasladó a Florencia, y Galileo fue enviado un tiempo –quizá como novicio– al monasterio de Santa Maria di Vallombrosa, hasta que, en 1581, su padre lo matriculó como estudiante de medicina en la Universidad de Pisa. Pero en 1585, tras haberse iniciado en las matemáticas fuera de las aulas, abandonó los estudios universitarios sin obtener ningún título, aunque sí había adquirido gusto por la filosofía y la literatura.

En 1589 consiguió una plaza, mal remunerada, en el Estudio de Pisa. Allí escribió un texto sobre el movimiento, que mantuvo inédito, en el cual criticaba los puntos de vista de Aristóteles acerca de la caída libre de los graves y el movimiento de los proyectiles; una tradición apócrifa, pero muy divulgada, le atribuye haber ilustrado sus críticas con una serie de experimentos públicos realizados desde lo alto del Campanile de Pisa.

En 1592 pasó a ocupar una cátedra de matemáticas en Padua e inició un fructífero período de su vida científica: se ocupó de arquitectura militar y de topografía, realizó diversas invenciones mecánicas, reemprendió sus estudios sobre el movimiento y descubrió el isocronismo del péndulo. En 1599 se unió a la joven veneciana Marina Gamba, de quien se separó en 1610 tras haber tenido con ella dos hijas y un hijo.

En julio de 1609 visitó Venecia y tuvo noticia de la fabricación del anteojo, a cuyo perfeccionamiento se dedicó, y con el cual realizó las primeras observaciones de la Luna; descubrió también cuatro satélites de Júpiter y observó las fases de Venus, fenómeno que sólo podía explicarse si se aceptaba la hipótesis heliocéntrica de Copérnico. Galileo publicó sus descubrimientos en un breve texto, El mensajero sideral, que le dio fama en toda Europa y le valió la concesión de una cátedra honoraria en Pisa.

En 1611 viajó a Roma, donde el príncipe Federico Cesi lo hizo primer miembro de la Accademia dei Lincei, fundada por él, y luego patrocinó la publicación (1612) de las observaciones de Galileo sobre las manchas solares. Pero la profesión de copernicanismo contenida en el texto provocó una denuncia ante el Santo Oficio; en 1616, tras la inclusión en el Índice de libros prohibidos de la obra de Copérnico, Galileo fue advertido de que no debía exponer públicamente las tesis condenadas.

Su silencio no se rompió hasta que, en 1623, alentado a raíz de la elección del nuevo papa Urbano VIII, publicó El ensayador, donde expuso sus criterios metodológicos y, en particular, su concepción de las matemáticas como lenguaje de la naturaleza. La benévola acogida del libro por parte del pontífice lo animó a completar la gran obra con la que pretendía poner punto final a la controversia sobre los sistemas astronómicos, y en 1632 apareció, finalmente, su Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo; la crítica a la distinción aristotélica entre física terrestre y física celeste, la enunciación del principio de la relatividad del movimiento, así como el argumento del flujo y el reflujo del mar presentado (erróneamente) como prueba del movimiento de la Tierra, hicieron del texto un verdadero manifiesto copernicano.

El Santo Oficio abrió un proceso a Galileo que terminó con su condena a prisión perpetua, pena suavizada al permitírsele que la cumpliera en su villa de Arcetri. Allí transcurrieron los últimos años de su vida, ensombrecidos por la muerte de su hija Virginia, por la ceguera y por una salud cada vez más quebrantada. Consiguió, con todo, acabar la última de sus obras, los Discursos y demostraciones matemáticas en torno a dos nuevas ciencias, donde, a partir de la discusión sobre la estructura y la resistencia de los materiales, demostró las leyes de caída de los cuerpos en el vacío y elaboró una teoría completa sobre el movimiento de los proyectiles. El análisis galileano del movimiento sentó las bases físicas y matemáticas sobre las que los científicos de la siguiente generación edificaron la mecánica física.

Fuente: http://www.astroyciencia.com/2008/11/18/galileo-galilei/


-----------------------------------------------------------------------
vetea.com: Directorio especializado en las comunidades autonomicas de españa

Buscas pareja consigue tu perfil aqui.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Astronomía de Morandi

Cuando Giorgio Morandi murió, el 18 de junio de 1964, en el caballete de su estudio se encontró su última obra, pulcra y terminada, un lienzo de formato pequeño, como casi todos los suyos, con una firma nítida en el ángulo inferior izquierdo, "Morandi", escrita con una caligrafía algo escolar, la firma de alguien acostumbrado a escribir con letra grande y clara en una pizarra. Morandi, que apenas salió de Bolonia y vivió siempre en el mismo apartamento familiar, se ganó la vida muchos años dando clases de dibujo en escuelas primarias. En 1930, a los 40 años, obtuvo una plaza como profesor de grabado en la Escuela de Bellas Artes de Bolonia; en ella continuó enseñando hasta su jubilación, incluso cuando su nombre ya era conocido fuera de Italia. Jamás viajó en barco ni subió a un avión. Vivió toda la vida con sus tres hermanas, solteras como él. Era tímido, muy trabajador, aficionado a conversar con unos pocos amigos y a ofrecerles de vez en cuando el regalo de un cuadro. Era uno de esos hombres muy altos contrariados por su propia estatura, que tienen siempre el gesto de encoger los hombros como para pedir disculpas o pasar bajo una puerta. De vez en cuando iba en tren a Florencia para estudiar de cerca a Giotto, a Paolo Ucello, a Piero de la Francesca.

Durante mucho tiempo se preparó él mismo los colores; se complacía en las tareas manuales, en tensar el lienzo sobre el bastidor, en disponer sobre la mesa del estudio los objetos que iba a pintar. Giorgio de Chirico dijo de él que vivía sumergido en la astronomía de las cosas: las más cercanas y vulgares, botellas, latas panzudas de aceite, jarras, tazas de porcelana, tarros de alimentos, cajas. Otros viven, vivimos, con el desasosiego de lo no logrado o de lo perdido, de ir y volver, de estar en otra parte, de volver sobre nuestros pasos para explorar un camino que dejamos atrás; con la ambición insensata de decirlo todo. Giorgio Morandi, después de un periodo juvenil excepcionalmente corto de incertidumbre y tanteo, se convirtió muy pronto en lo que ya iba a ser siempre, pero en esa fidelidad a sí mismo no hay ni un rastro de autoindulgencia, igual que no hay repetición ni receta en el laconismo visual de su mundo: dos o tres autorretratos, algunos paisajes, una astronomía de objetos dispuestos sobre una mesa más frugal todavía que las de nuestro Sánchez Cotán. Umberto Eco ha comparado las naturalezas muertas de Morandi a las variaciones inagotables que Bach establece a partir de temas muy sencillos. Como en El arte de la fuga o en las variaciones Goldberg, la sensación que tenemos al mirar uno tras otro los cuadros de Morandi es la de una familiaridad construida a base de reiteraciones que están hechas de cambios muy sutiles, como los que observamos en las formas de la naturaleza, en la perpetua transformación y novedad de lo mismo. La atención distraída sólo advierte monotonía, y huye en busca de entretenimiento. Lo que Morandi pide es, en un grado menor, lo mismo que se exige a sí mismo, la quietud fervorosa de una contemplación que suspende el tiempo, que permite ver simultáneamente la verdad y la apariencia de las cosas, su condición doble de presencia tangible y de ilusión de los sentidos.

El último cuadro de Morandi lo he visto en el Metropolitan de Nueva York, una mañana de noviembre, de niebla y llovizna, una niebla que atenuaba los colores y preparaba la pupila para las tonalidades de una pintura hecha de tenues amarillos y azules, de grises, de blancos de porcelana y nácar de conchas, de ocres y marrones que se parecen a los de la tierra otoñal y a los de las hojas empapadas de lluvia. El cuadro, como casi todos, se llama Natura morta, y desprende una serenidad que se va volviendo más misteriosa según me voy dejando atraer por él. Las pinceladas son amplias y ligeras: se ve muy clara su caligrafía, el modo en que el pincel ha rozado la superficie del lienzo sin llenarlo de materia cremosa. Es la mano de un hombre de 74 años al que le queda muy poco tiempo de vida, al que la vista le viene fallando desde hace mucho tiempo. Una franja horizontal sin volumen ha de ser la mesa; el fondo es otra franja más ancha, marrón claro. En el centro hay tres objetos, formas rotundas que sin embargo tienen la más sumaria indicación de volumen, una especie de ancha botella cónica, una caja vertical junto a ella, de un color azul claro, y delante un pequeño objeto casi esférico que puede ser un cascabel o quizás algún tipo de molde de repostería. Las tres mismas cosas aparecen en otros cuadros de Morandi, y también en las fotografías que se conservan de su estudio, que parecía más bien una celda, la de un monje o la de un recluso voluntario, el cuarto con la cama estrecha que hace de sofá y que tal vez es la misma en la que este hombre durmió de niño, en el principio de su vida quieta, de su carrera de funcionario menor en una capital de provincia.

Vida quieta, o detenida: Still life. Así se llama en inglés lo que en las lenguas romances llamamos naturaleza muerta, natura morta, nature morte. El vestíbulo del Metropolitan, esta mañana de sábado, parece más que nunca el de una de esas estaciones de ferrocarril americanas de hace un siglo, lleno de turistas que forman colas, cierran paraguas, se hacen fotos bajo las bóvedas y las columnas. Pero basta alejarse hacia las salas más interiores del museo para dejar atrás el tumulto, y cuando se llega a la exposición de Morandi ya hay un recogimiento de claustro. No sólo venimos a mirar su pintura: acercándonos a ella estamos sumergiéndonos en la quietud contemplativa que la hizo posible. Las voces se amortiguan instintivamente; la circulación de los espectadores se vuelve más lenta. El mundo que hemos dejado atrás es un clamor muy lejano. Still life: la lentitud atenta con que pintaba Morandi se traslada a nosotros, su vocación de perseverancia solitaria y de rectitud en medio de los trastornos del siglo, de las gesticulaciones y los aspavientos del arte y el histrionismo entre mesiánico y mercantil de tantos artistas. "Mi única ambición", dijo una vez, "es disfrutar la calma que necesito para trabajar". Tenía la paciencia de dejar que el polvo fuera cubriendo sus botellas y tazones, amortiguando su brillo, que la luz gastara los colores de las cajas. Botellas, jarras, cajas, adquirían el perfil de las torres de las ciudades medievales italianas o de los minaretes y cúpulas de un Oriente inventado. Por la ventana del estudio entraría una luz nublada de patio interior. Sus gafas de concha de observador absorto eran el telescopio de examinar las galaxias que caben en una alacena. Una casa campesina o un camino blanco entre árboles eran paisajes que merecían el asombro de un Marco Polo que no hubiera salido nunca de su comarca natal.

Voy y vuelvo, no me decido todavía a marcharme. Con qué desgana se va uno de Morandi.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/semana/Astronomia/Morandi/elpepuculbab/20081115elpbabese_6/Tes

--------------------------------------------------------------------------------


vetea.com: Directorio especializado en las comunidades autonomicas de españa

Buscas pareja consigue tu perfil aqui.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Brillante bólido en el cielo canadiense

Una brillante bola de fuego encendió el cielo en varias partes de Canadá y fue probablemente un meteoro que chocó en el suelo de Alberta central. Los informes de todo el Canadá occidental dijeron que los destellos ocurrieron a las 00:30 GMT del 21 de noviembre (17:30 hora local del 20 de noviembre). El bólido se dividió en el cielo y fragmentó mediante una serie de explosiones.


Esta imagen está sacada de un vídeo tomado por Andy Bartlett, que grabó el evento desde un décimo piso en Edmonton, Alberta, con su Canon A510. Observa el vídeo aquí. "El brillante bólido parece que está más cerca que el avión en la esquina derecha superior del este vídeo", dijo Bartlett. Otro vídeo fue tomado por casualidad por una cámara de seguridad. Mira el informe de las noticias de una televisión canadiense aquí.

Pero, ¿qué era este objeto?

Se ha descartado que sea parte de un cohete ruso, pero los astrónomos dicen que llevará tiempo para que los expertos trabajen los vídeos y fotos para encontrar dónde ocurrió exactamente. Los astrónomos necesitan vistas del evento desde al menos dos lugares para triangular dónde podría haber impactado el meteorito y dónde podrían encontrarse las pequeñas piezas de él. Sin embargo, podría haberse quemado completamente en la atmósfera. Un profesor dijo que el objeto podría haber viajado a 60km/s cuando impactó en la atmósfera.

Fuente: Universe Today
-----------------------------------------------------------
vetea.com: Directorio especializado en las comunidades autonomicas de españa

Buscas pareja consigue tu perfil aqui.

martes, 2 de diciembre de 2008

Últimos resultados del telescopio espacial infrarrojo Akari

‘Salpicones’ en el medio interestelar
El telescopio espacial infrarrojo Akari, una misión de la Agencia de Exploración Aeroespacial Japonesa Akari con participación de la ESA, ha generado numerosos resultados nuevos. La misión ha estado revelando secretos del universo frío y polvoriento, desde salpicaduras en los ríos de gas y polvo cósmico a restos de supernovas. El Centro de Astronomía y Ciencia Espacial ESAC, de la ESA, cerca de Madrid, tiene un papel esencial en el procesado de los datos de la misión Akari, así como en el apoyo a astrónomos europeos que han obtenido tiempo de observación con este telescopio espacial.

El espacio está permeado del llamado ‘medio interestelar’, una mezcla tenue de gas y pequeñas partículas sólidas conocidas como polvo. A medida que las estrellas envejecen emiten al espacio gas y polvo en un flujo conocido como viento estelar, que eventualmente se combina con el medio interestelar. En la frontera entre el viento estelar y el medio interestelar las condiciones de presión y densidad cambian drásticamente, creando una onda de choque. Las observaciones de Akari de la estrella Betelgeuse, una súper-gigante roja brillante situada en la constelación de Orión a unos 640 años luz de la Tierra, muestran cómo la estrella genera una gran salpicadura en su avance por el medio interestelar, que crea una onda de choque. Los investigadores han observado en torno a la estrella un intenso flujo del medio interestelar, que procede de las regiones de formación estelar en el Cinturón de Orión.

Las estrellas se forman a partir del medio interestelar, que se condensa y comprime, gracias a que estrellas viejas como Betelgeuse expulsan materia a su entorno y lo enriquecen. Este proceso se repite generación tras generación de estrellas, y contribuye a la evolución química del universo. Akari ha detectado varios frentes de choque, cuya investigación ayudará a entender cómo se produce el ‘reciclado cósmico’ de materia.

El misterio del polvo perdido


Los cúmulos globulares son grupos esféricos de cien mil a un millón de estrellas que se encuentran a lo largo y ancho de nuestra galaxia y de otras galaxias. Procesos de formación estelar desencadenaron hace unos diez mil millones de años la formación de estos cúmulos globulares, cuyas estrellas son por tanto muy viejas.

Las estrellas viejas a menudo expulsan grandes cantidades de gas y polvo al medio interestelar, lo cual da lugar, eventualmente, a una nueva generación de estrellas y planetas. Así que los científicos esperaban detectar polvo frío en los 12 cúmulos globulares observados con Akari. Pero las observaciones de alta sensibilidad llevadas a cabo con el instrumento FIS (Far-Infrared Surveyor) a bordo de Akari no han hallado evidencias de la presencia de polvo frío en ninguno de los cúmulos. Una posibilidad es que el polvo haya caído sobre la superficie estelar. Pero este proceso llevaría mucho más de millones de años. Las nuevas observaciones de Akari plantean por tanto nuevas preguntas a los astrónomos.

Polvo cálido en remanentes de supernovas


Al final de sus vidas las estrellas masivas estallan de forma catastrófica, devolviendo al espacio una gran cantidad de energía y elementos pesados. Los científicos creen que la explosión destruye los granos del polvo interestelar circundante, dejando tras de sí un remanente de supernova cuyo estudio ayuda a entender no sólo la explosión sino también su papel en la evolución del medio interestelar.

El estudio del medio interestelar es importante porque ese mismo polvo es la semilla de otra estrella, así como de otro planeta como la Tierra. La Gran Nube de Magallanes es una galaxia compañera de la Vía Láctea situada a una distancia de 160.000 años luz de la Tierra. Su relativa cercanía y posición única permite observar la galaxia entera desde la Tierra, y la posibilidad de estudiar el medio interestelar.

Las observaciones de Akari de unos ocho de los 20 remanentes de supernova catalogados en esa región han revelado detalles inesperados. Akari ha encontrado que los remanentes de supernova en la Gran Nube de Magallanes están rodeados por un polvo templado desconocido hasta ahora. Esto sugiere que algunos granos de polvo sobreviven tras la explosión de la supernova.

Los datos de Akari, convenientemente analizados, mejorarán mucho nuestro conocimiento sobre los remanentes de supernova, así como sobre su influencia en los alrededores, incluidos los granos de polvo. Akari fue lanzado el 21 de Febrero de 2006 y comenzó sus observaciones científicas en Mayo de 2006.

El helio que lleva a bordo se agotó el 26 de Agosto de 2007, y la nave entró en una nueva fase de la misión. El helio líquido mantenía a Akari lo bastante frío como para que pudiera observar en el infrarrojo lejano. Durante la actual ‘fase templada’ están siendo aprovechados el instrumento que ha ‘sobrevivido’ al agotamiento del helio, y que puede observar a una temperatura más alta en el infrarrojo cercano -enfriados sólo con el sistema de enfriamiento mecánico-

Akari completó su periodo de vida operativa ‘fría’ previsto, de 550 días. Durante este tiempo llevó a cabo observaciones de barrido que cubrieron aproximadamente el 94% de todo el cielo, abarcando más longitudes de onda y con mayor resolución espacial que el telescopio que le precedió en la tarea, IRAS. La primera versión del catálogo resultante acaba de ser enviado a los Equipos del Proyecto. Se prevé publicar el catálogo en otoño de 2009. Akari realizó también más de 5.000 observaciones individuales.

Akari es una misión de JAXA con la participación de varios socios, como la Universidad de Nagoya; la Universidad de Tokio y el Observatorio Astronómico Nacional (Japón); la Agencia Espacial Europea (ESA); el Imperial College de Londres; la Universidad de Sussex y la Open University (Reino Unido); la Universidad de Groningen/SRON (Países Bajos); y la Universidad Nacional de Seúl (Corea). Los detectores para el infrarrojo lejano han sido desarrollados en colaboración con el Instituto Nacional de Información y Tecnologías de la Comunicación (Japón).

El papel de ESAC

El Centro de Operaciones Espaciales de la ESA (ESOC), en Darmstadt, Alemania, se ocupó del soporte de tierra a través de su estación en Kiruna, siguiendo varios pases al día durante la fase fría de la misión. El Centro de Astronomía y Ciencia Espacial ESAC, de la ESA, cerca de Madrid, proporciona experiencia y ayuda para el procesado de los datos de barrido celeste, mediante la técnica ‘pointing reconstruction’, que permite determinar de forma precisa la posición astronómica de cada una de las fuentes detectadas. El objetivo es acelerar la producción del catálogo de fuentes como legado para las misiones Herschel y Planck.

ESAC proporciona también ayuda a astrónomos europeos que han obtenido tiempo de observación con Akari. El 10% del tiempo de observación obtenido con esta colaboración ha resultado en 400 observaciones en la fase fría que cubren diversos campos de la astronomía, desde cometas a cosmología. En Mayo de 2008 se lanzó una segunda convocatoria para 700 observaciones en el primer año de la fase cálida. Las observaciones de Tiempo Abierto, incluidas las europeas, han empezado el 15 de Octubre de 2008.

Imágenes propiedad: ESA, Ueta et al, PASJ, 2008/JAXA/

Fuente: ESA
------------------------------------------------------------

vetea.com: Directorio especializado en las comunidades autonomicas de españa

Buscas pareja consigue tu perfil aqui.